Una comunicación anómala, congénita o adquirida, entre el recto o el ano y la piel del periné, que requiere evaluación quirúrgica especializada.
Una fístula perineal es un trayecto o comunicación anormal entre el recto (o el canal anal) y la piel de la región perineal. Puede ser congénita — presente desde el nacimiento, y en ese caso se considera una forma leve dentro del espectro de las malformaciones anorrectales — o adquirida, por ejemplo asociada a una infección local (absceso perianal) que drena de forma crónica.
En el recién nacido, puede notarse un orificio pequeño cerca del ano, distinto de la posición anal habitual, por donde puede salir materia fecal. En las formas adquiridas, suele haber antecedente de un absceso o inflamación en la zona, con salida persistente de secreción por un trayecto pequeño en la piel.
Ante cualquier orificio o trayecto anómalo cerca del ano de un bebé o niño, con o sin salida de secreción, conviene una evaluación por cirugía pediátrica.
Se basa principalmente en el examen físico. Según el caso, puede complementarse con estudios de imagen para definir el trayecto exacto de la fístula antes de la cirugía.
El tratamiento definitivo de una fístula perineal es quirúrgico, y consiste en resecar o cerrar el trayecto fistuloso. En las formas congénitas simples, el pronóstico funcional suele ser bueno. En las formas asociadas a un absceso, primero se resuelve la infección y luego se evalúa la necesidad de cirugía sobre el trayecto residual.
La recuperación de la cirugía de una fístula perineal simple suele ser rápida. El seguimiento posterior evalúa la cicatrización correcta y, en las formas congénitas, se suma al control habitual del hábito evacuatorio.
Enrojecimiento, dolor, hinchazón o fiebre en la zona son signos de infección y requieren evaluación médica sin demora.
No, aunque pueden estar relacionados. Un absceso es una colección de pus aguda; una fístula es el trayecto que puede quedar después de que un absceso drena, o puede ser una condición congénita independiente.
La mayoría de las fístulas perineales requieren cirugía para resolverse definitivamente, aunque el momento y la técnica dependen del tipo y de si hay infección activa.
En general, las fístulas perineales simples tienen buen pronóstico con tratamiento adecuado. La evaluación individual por cirugía pediátrica es la que define la complejidad de cada caso.
Esta información es educativa y general. Cada caso requiere una evaluación clínica individual.
Autor: Dr. Sebastián Ruarte, Cirugía Pediátrica (Hospital Notti · AMCIP). Última actualización: 16 de septiembre de 2026.